Tuesday, October 17, 2017

We too, el caso de Harvey Weinstein y la grandeza de lo norteamericano

El reciente escándalo sobre abuso sexual en Hollywood es bueno, por las mismas razones que lo fue con la iglesia católica; porque pone fin a un estado de cosas, y resquebraja el poder incuestionable del falso liberalismo como élite política; incluso más inmune que el conservadurismo tradicional, en esa suerte de suprematismo moralista, con el que sólo reconoce autoridad a su propia racionalización de las cosas. Lo de menos es la hipocresía del escándalo mismo, pues ese estado de cosas era conocido y justificado en necesidades banales; pero deja claro, veinte años después del de Boston contra la iglesia católica, que toda prepotencia termina por su insospechada debilidad.

El de Harvey Weinstein es el caso de todo poder establecido, que no es sólo el de la religión tradicional; sino el de la estructuralidad perversa de toda organización política, que es lo que era o aún es esa iglesia tradicional. Eso también es lo que es Hollywood, como la meca del poder y la riqueza, de toda banalidad y arrogancia, la casa de Mamón; y esa humillación que ahora protestan sus mujeres es también a la que ha sido sometida toda humanidad en su naturaleza; como es también una humillación auto infligida, pues esa arrogancia es así mismo el signo del triunfo en toda su vulgaridad y su cinismo. No es menos importante el rechazo al cómico James Carden, cuando trató de sacar provecho de la crisis de Weinstein; que es la forma en que, con una supuesta crítica, los medios manejan su control de daños, minimizándolos en su banalidad. Más allá de si tenía razón o no, la burla de James fue cobarde y oportunista, pues hasta ahora no había tocado a Weinstein ni con el pétalo de una rosa, aunque sus tropelías eran de sobra conocidas.

El caso también y de paso muestra cuál es la función de la cultura norteamericana, como culmen y apoteosis de la Modernidad; con esa naturaleza básicamente popular, que en su calvinismo sobrio y feroz blande siempre las tesis luteranas contra el poder dado, sea el que sea. Se trata del mismo humanismo que incomprendido por el de los racionalistas franceses, se fortaleció con el individualismo capitalista de los ingleses; explicando esa complejidad de las comunidades, que huyendo del poder tradicional sólo encontraron a la corona inglesa como portón para la liberación en las colonias occidentales. Esta bendición de la universalidad del escándalo se observa con su extensión al otro genio intocable del holandés Lars von Trier; así como en el distanciamiento de los que lo sostenían, que resultaron cogidos en su hipocresía, como sus padrinos políticos o el cobarde de Ben Affleck.

El beneficio mayor podría ser la exposición de los Estados Unidos a sus propias contradicciones; exacerbadas en la arena política, con el enfrentamiento entre la dinastía Clinton y el actual presidente Donald Trump. Hillary Clinton es uno más entre los políticos beneficiados por el poder de Weinstein, a quien por consiguiente queda relacionada; no importa que ahora se distancie del mismo, comparándolo con su némesis el actual presidente, como si no guardara igual relación con su propio esposo. No sólo resalta esto la profundidad de la corrupción de toda clase política, sino que apunta también al fin de ese elitismo que lo propicia, al desnudarla en está humanidad suya; con ese lastre con el que Bill Clinton hunde la integridad de su partido, haciéndolo inconsistente en sus críticas al presidente, del que él mismo fue tan aliado como Weinstein. 

En definitiva, la violencia sexual es parte de las contradicciones en que evoluciona la cultura; pero justo como ese ancestro animal, que se supera con la convencionalidad que permea progresivamente las relaciones humanas. Es ahí donde la falsedad del falso liberalismo traiciona a la especie, atándola a su bestialidad; que es en lo que se hace vanguardia de Mamón, el que se transforma y reaparece siempre como la imagen del poder y el triunfo, tan vulgar y cínico como precario y banal. En definitiva, la foto icónica de los Estados Unidos es también la prueba de su propia agresividad sexual, con aquel soldado que roba un beso en su expansividad; este escándalo sólo muestra la tremenda capacidad reflexiva de esta cultura para volver sobre sí misma, con la misma severidad que espera de otros sobre sí mismos, y es en ello la mejor esperanza de lo humano.

Sunday, October 1, 2017

España, aparta de mí este cáliz


Cuando Puerto Rico celebra sus referéndums periódicos estos no son vinculantes, pero sí sirven de medidor de la opinión pública; de hecho, sus resultados muestran siempre un margen tan estrecho que hacen imposible una legislación consistente al respecto. Esa es la razón de que dichos referéndums no sean vinculantes, con la colorida peculiaridad de que son impulsados por el independentismo nacionalista; que es la fuerza más débil, entre las opciones del estatismo y la libre asociación, en un empate virtual.
Para más color, ese independentismo normalmente apoya las propuestas estatistas, pues con estas conseguiría un estatuto; desde el cual sería más fácil legislar una independencia, incluso contra la voluntad popular, que se mantiene aferrada a la ambigüedad actual. Lo importante de todo eso es que, independiente de las pretensiones de todas las partes, se mantienen en un empate virtual; y es eso lo que resta consistencia a ese esfuerzo continuo de definición, haciéndolo no vinculante por principio.

Origines of the blasón del Condado de Barcelona,
por Claudi Lorenzale
Más allá de si el gobierno norteamericano es colonialista o no, es irresponsable políticamente desconocer la voluntad popular respecto al destino nacional; y una medida en este sentido significaría la ruptura de la organización estructural del país, que así se dirigiría al caos político. Algo parecido puede ser el caso de Catalunya (Catalonia) en España, con sus propias complicaciones históricas, además; pues hay que recordar que el reino de Catalonia fue una adición a la corona de Aragón por alianza matrimonial, sin otro sustento histórico.
Puede ser cierto que la mayoría o una porción vital de la población catalana no quiera la independencia, y eso debe ser tenido en cuenta; pero también debe tenerse en cuenta que un cuarenta y cinco por ciento de independentismo es otra porción importante y vital, que hace la pertenencia a España inoperante. Esa es la razón de que estados Unidos no conceda el estatuto de estado pleno a Puerto Rico, en aras de su propia estabilidad; no ya la estabilidad de Puerto rico, sino la suya propia, atada a la inestabilidad de un país inmaduro y en peligro de quiebra perpetua.

Cortes catalanas
De hecho, el condado de Barcelona tiene sus propias raíces en la antigua Aquitania, muy a pesar de su naturaleza fronteriza; ya que incluso las marcas de España son una creación del imperio carolingio, más de una vez borrada por el impreciso destino del imperio romano germánico, que alguna vez encabezó el rey de todas las Españas. El conflicto es así hasta contra natura, en una de esas contradicciones inevitables al desarrollo de la cultura como naturaleza; y sólo el tiempo verá qué solución mejor le acomoda, por encima de los empecinamientos y la arrogancia de los humanos.
Ese es el problema que aporta el conflicto catalán, y la solución pasa ese equilibrio, que sólo se supera con cultura y madurez; pues es como un chantaje que mantiene la realidad sobre sus fenómenos obstaculizándolos —como en ese mismo caso de Puerto Rico— hasta que consigan madurar, no importa lo que demoren. Lo que sí es ofensivo es la incapacidad del gobierno español para manejar este conflicto, cuando incluso cuenta con herramientas judiciales; que van desde su propia y riquísima tradición jurídica hasta las referencias del canon gótico y —para algo ha de servir— la participación en la Comunidad Europea. 

Las crisis son naturales, la violencia desproporcionada y torpe no lo es y nunca está justificada; y la verdad es que, si los esfuerzos independentistas de Catalunya han penetrado la ilegalidad, sus cabecillas —y no la población— debieron pagar por ello. Instrumentos hay, en ese reguero de leyes que deben servir para algo más que para hacerle difícil la vida a la gente; y eso es lo que hace que reluzca la incompetencia del gobierno español, como la vergüenza con que azuzan a su policía. Por demás, todos aquellos que acusan a los catalanes por su obstinación, que se asusten cuando ellos mismos sean los obstinados; porque si no hay nada que justifique una reacción desproporcionada, peor es que sean los pueblos mismos los que la santifiquen. El catalanismo, como todo nacionalismo, es una reducción horrible sobre los alcances universales de la humanidad; pero a ese alcance no se llega con una represión brutal sistemática, sino ofreciendo la posibilidad de hacer un aporte singular a lo hispano con dignidad.

Sunday, August 13, 2017

Get in, or the problem of racism in America


A soft horror film like Get Out recreates the traps of ladino and sinuous liberal’s racism; and as a principle, it is true that liberalism is more insidiously racist than conservatism. The proof is on how the individual ability to overcome their difficulties —including the racial— was what allowed figures like Collin Power and Condolezza Rice; while on the supposedly liberal side, only by whitening force could Barack Obama overtake the Clinton dynasty. But that is even as a principle, and it is a fallacy to recognize the Democratic Party as liberal; when in fact it is the party of an oligarchy, that only differs from the Republican by its cosmopolitan elitism.
The problem of racism in the United States is anthropological, not merely political; and reducing it to its confluence in the founding of the Democratic Party —which is circumstantial— is another fallacy. Today, racism is a random element, which only becomes more visible —not more real— among Republicans; but only because the confluence on them of the aspirations of a great mass of people, marginalized by the accelerated and bloody development imposed by false liberalism.
It is also a fallacy to say that Trump won with the Republican vote, when what he did was only to get that candidacy, just as Bernie Sanders did with the Democrats; and then appealed to the party's most extreme and underrepresented factions, such as this violent extremism. Do not be fooled by the arrogant and manipulative rhetoric, Republicans are as false conservatives as false liberal are the Democrats; and President Trump himself is a lifelong Democrat, who only opted for this rhetoric when that party went so far as to nominate Obama (the false white) over the Clinton. 

Curious that there has not been a pronouncement from the Clintons about the recent violence, they may be justified by their elegant detachment; and it’s not a surprise the way Obama quotes Mandela, that is also rhetorical, and is what can be expected of his opportunism. The incendiary speech used by Trump is responsible for these tensions, giving reason to the democratic oligarchy that threatened us with his presidency; but this is at least the reality, not the faux peace with veiled threats that we would have lived in a Clinton term. Now everyone has the face uncovered, from Democrats trying to fish in the dirty river, to Republicans who refuse to play in that farce. 
In the end, no politician represents anything other than its own interests, the rest is idealism and mass manipulation; and the smart thing is to vote for those whose interests coincide with those of each person, who can be represented in this way. Beyond that, there is nothing but the insult of so much insensitive manipulation, rooted in the first irresponsibility of the president; but there is always the hope of time, which imposes the perspective and put each one in its place. 

The truth is that America has made a great ride since the secession’s war, and playing with this is only an irresponsible act; but above all else, it may be difficult to advance, but nobody can prevent it, because that is History itself and this is what real life is.